El calibrado de la respuesta al ‘shock’ energético

La cumbre europea celebrada en fechas recientes revela un acercamiento de posiciones en torno al rechazo al conflicto armado, pero la cacofonía persiste en cuanto a la respuesta económica. Las diferencias de puntos de partida contribuyen a explicar que los Estados miembros no estén dispuestos a tocar la misma partitura.

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Energía

Conforme a los datos de la oficina estadística europea (Eurostat) para el año pasado, el 32% de la producción eléctrica de la Unión Europea procede de fuentes fósiles como el petróleo, el carbón y, sobre todo, el gas. En el caso de España el porcentaje asciende al 25% (siete puntos menos que antes de la guerra de Ucrania, gracias a la subida en escala de las energías renovables). Alemania e Italia, con 48% y 52% de aportación fósil respectivamente, figuran entre las economías más expuestas al encarecimiento del gas provocado por el conflicto en Oriente Medio.