Bastones o muletas que aportan más seguridad

Ignacio Mañero consiguió patentar en su último año de carrera de Ingeniería Industrial Mecánica un prototipo de muletas que evitaba el dolor en las manos y amortiguaba la zona del antebrazo. Un producto que tenía que usar a menudo y que, en su versión tradicional, siempre consideró incómodo. Poco después conoció a Alejandro Vañó cuando trabajaban en una auditora en Madrid. Ambos tenían inquietudes emprendedoras y, tras investigar sectores diversos, recuperaron la idea de apostar por productos destinados a personas con discapacidad, ya que con ese prototipo tenían una carta de presentación.

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