EE UU ha tomado medidas drásticas que podrían terminar alterando el futuro de la guerra impulsada por inteligencia artificial (IA). Justo después de las cinco de la tarde del 27 de febrero, la Administración de Donald Trump declaró que Anthropic, la start-up de IA valorada en 380.000 millones de dólares, era un riesgo para la cadena de suministro. Además de fabricar chatbots y herramientas de codificación para el consumidor, Anthropic tenía contratos importantes para proporcionar servicios de IA al ejército. Esa relación se había deteriorado cuando la empresa se negó a permitir que su tecnología Claude ayudara a habilitar la vigilancia ciudadana masiva o armas totalmente autónomas. Con esta medida, la Administración incluyó en su lista negra a una de las start-ups tecnológicas más prometedoras del país, como si de una empresa dirigida por el ejercito chino se tratase. El presidente Trump también ridiculizó a Anthropic en las redes sociales.
