Durante décadas, el crecimiento de Inditex se midió en tiendas. Cada nueva apertura de Zara representaba un nuevo hito en la expansión internacional del grupo fundado por Amancio Ortega. El ritmo llegó a ser tan vertiginoso que, en un solo año, 2012, inauguró 482 tiendas en todo el mundo, su máximo histórico. Hoy, el gigante gallego ha evolucionado hacia un modelo distinto: menos tiendas, más tecnología y una estricta disciplina de costes que permite vender más —también online— con una eficiencia operativa y unos márgenes difíciles de igualar en el sector. A tenor de los números, el mercado aplaude esta estrategia. Con una capitalización bursátil superior a los 156.000 millones de euros, el grupo se consolida como la empresa más grande española a gran distancia. Su valor duplica el de los siguientes en el ranking, como Iberdrola o Santander.
