Todo empezó con un accidente mortal. Un amigo del sevillano Jesús Carnerero falleció cuando viajaba en su moto porque, tras sufrir un siniestro, no pudo recibir ayuda médica a tiempo. Fue la chispa que motivó a este ingeniero a diseñar un dispositivo que, en caso de incidente, avisase de manera automática a emergencias con el objetivo de agilizar la respuesta para atender a una víctima. Sumó al proyecto a la jerezana Beatriz Martín. Juntos crearon la empresa LiveLink y, en otoño de 2020, lanzaron al mercado Komobi, un pequeño aparato que se coloca en las motocicletas y que detecta incidentes, pero también ejerce de antirrobo y registra las rutas. Hoy la compañía trabaja con usuarios, marcas y flotas y factura tres millones de euros, cifra que aspiran a aumentar hasta los cinco millones gracias a la consolidación de su expansión internacional.
