Tras el reciente anuncio del Gobierno español de regularizar a alrededor de 500.000 personas migrantes, se recuerda el papel clave que desempeñan los trabajadores extranjeros en el crecimiento de España. De hecho, la economía nacional se sitúa actualmente entre las más dinámicas de Europa. Solo en 2025, el PIB del país creció un 3%, mientras que la media de la eurozona fue de apenas un 1,3%. Al mismo tiempo, la tasa de desempleo se ha reducido hasta el 10,5%, el nivel más bajo desde 2008. En este contexto conviene recordar que la población inmigrante ha desempeñado un papel clave en ese crecimiento, con una contribución estimada del 25% al PIB per capita entre 2022 y 2024.
