Las librerías independientes son de esos lugares en los que probablemente se enriquece más quien compra que quien vende, pero la pandemia abrió en el sector una etapa de cuento, con lectores que demostraron que están cuando se los necesita y crecimientos casi inauditos. El año pasado los números comenzaron a regresar a sus cauces naturales y la caída de un 5,9% en la venta de ejemplares cerró este capítulo dorado. Los libreros, sin embargo, coinciden en que el gremio atraviesa un momento favorable a pesar de la escalada de los alquileres, que ya se ha cobrado víctimas, las plataformas online y la sombra cada vez más alargada de las cadenas. Para hacerles frente, las librerías despliegan cercanía y experiencias que trascienden la compra.
