Dentro de la cancha, por lo que ocurrió en Portugal.
En un comunicado, escribieron este jueves: “El dispositivo organizado por el club local y la policía nacional portuguesa fue a todas luces insuficiente para facilitar la entrada de más de 1.700 aficionados a la zona visitante del estadio. Estas deficiencias provocaron que se viviera un escenario peligroso de inseguridad para los béticos y un grave perjuicio para un buen número de ellos, que entraron al estadio superado el minuto 25 de juego”.
“La marcha organizada para trasladar a los aficionados desde el punto de encuentro al estadio no estaba fijada por las autoridades portuguesas con la antelación suficiente para realizar los cacheos ordenadamente y facilitar la entrada de los béticos, por lo que se generó un grave colapso”, añadieron.
“Además, la decisión de aglomerar a los béticos en unas escaleras habiendo zonas mucho más amplias donde coordinar el orden de entrada puso en riesgo su seguridad. A ello se unió un número insuficiente de efectivos para realizar los cacheos y el paso de los tornos, ralentizando en exceso el proceso. En el caso de las aficionadas béticas fue aún más lento al no haber suficiente personal de seguridad femenino”, cerraron.
