Ignis, uno de los grupos energéticos españoles de crecimiento más silencioso de la última década, ha empezado a explorar una eventual salida a Bolsa en un momento especialmente delicado para el sector. Mientras el mercado castiga a las renovables cotizadas y ha frenado colocaciones verdes en Europa, la compañía estudia debutar en el parqué desde una posición distinta: no como una renovable clásica, sino como un grupo energético integrado, con un modelo más diversificado y menos dependiente de la volatilidad de los precios mayoristas.
