España goza, al contrario que otros muchos países, de un mercado automovilístico nacional hipercompetitivo en el que la marca más comercializada, Toyota, cuenta con una cuota de ventas inferior al 10%. En los últimos años, la presión en el mercado ha crecido por la irrupción de firmas chinas que han ido ganando peso paulatinamente a costa de los fabricantes de vehículos tradicionales. Si bien el desembarco se ha producido en toda Europa, el caso español es especial: aquí la cuota de mercado de las marcas del gigante asiático, con una de cada diez matriculaciones en 2025, es aproximadamente el doble que en la media de la UE, según datos de Ganvam, la patronal nacional que engloba a vendedores y reparadores.
