Egipto practica la economía de la caridad en el Ramadán

Todavía faltan unos minutos para la hora indicada, las 17.47, pero uno de los patios laterales de la majestuosa mezquita de Sayeda Zeinab, enclavada en el corazón de un barrio homónimo del centro de El Cairo, ya se encuentra rebosante de fieles sentados en hileras ante el vaivén apresurado de un ejército de voluntarios que reparten un envase de comida, agua y un zumo. Cualquiera que se acerque recibe una ración, sin preguntas. En el momento exacto en el que cae el sol, se ilumina el templo y el muecín entona el primer Allahu akbar (Alá es el más grande). Empieza el festín.

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