Estabilizar población y darle brío económico a la comarca de los despoblados valles aragoneses. Ese fue el objetivo detrás de la creación del Grupo Aramón en 2002. Una sociedad que pasaría a gestionar las estaciones de esquí de Panticosa, Cerler y Formigal, en la provincia de Huesca, y Javalambre y Valdelinares, en la sierra de Teruel (Astún y Candanchú, ambas en Huesca, declinaron entrar en esta sociedad), para salvar los problemas económicos por los que pasaban y dar estabilidad a los valles.
