Hacer kajak en la Antártida o ver un partido de NBA junto a Rihanna: así se diferencian los ultrarricos de los millonarios

Hace unos meses, Gonzalo Gimeno, consejero delegado de una agencia de viajes personalizados llamada Elefant Travel, recibió la llamada de un conocido empresario. No sabemos su nombre, pero sí los detalles del encargo: planificar una ruta para dar la vuelta al mundo en cinco años, viajando un mes al año. Todas las paradas debían basarse en el temario que sus hijos daban en el cole. Tras contactar incluso con una educadora, Gimeno cumplió con el pedido. El presupuesto era de un millón de euros por mes, sin contar aviones, ya que el cliente tenía uno propio. “Al final pasó algo surrealista”, relata el agente de viajes. “Al empresario le da miedo volar. Así que nunca se fueron”.

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