En un momento donde la geopolítica parece girar de nuevo hacia los combustibles fósiles con la “ola Trump” en Estados Unidos, Óscar Pérez, consejero delegado de Qualitas Energy, mantiene una calma analítica que nace de dos décadas de experiencia en el sector. La gestora, consolidada como la más grande de España dedicada exclusivamente a infraestructuras de transición energética, no solo mantiene su hoja de ruta, sino que ve en la actual volatilidad en la que cumple 20 años como la ventana perfecta para su próxima gran fase de expansión. Con un equipo de 550 personas y una visión marcadamente industrial, Pérez asegura que, más allá de los ruidos electorales, la transición es una realidad económica imparable impulsada por la eficiencia y la nueva demanda tecnológica.
