El dato se ha convertido en oro en la era de la transformación digital. Su potencial en forma de beneficios es enorme para la economía, los negocios y la sociedad. Y puede ser mucho mayor si se comparte a través de ecosistemas diseñados en un entorno de soberanía, confianza y seguridad. La Unión Europea ha apostado por ello y ha situado el desarrollo de espacios de datos como una de las prioridades estratégicas para reforzar su soberanía digital y competitividad en la economía global.
