La crisis de acceso a la vivienda ha animado la autopromoción. La escasez de oferta nueva y los precios por las nubes, junto a la opción del teletrabajo, los divorcios y las jubilaciones son algunos de los motivos por los que cada vez más particulares se lanzan a promover su propia vivienda. Las redes sociales han sido un gran altavoz, con decenas de influencers del ladrillo que cuentan las bondades de esta forma de edificar en la que el dueño se convierte en promotor y, a veces, hasta en constructor.
