Spotify arrancó el año con un movimiento de calado. El 1 de enero, su histórico consejero delegado, el sueco Daniel Elk, dejaba su puesto para pasar a ser presidente de la compañía. El puesto de mando ejecutivo lo ocupan ahora los anteriores copresidentes, Alex Norström y Gustav Söderström. El relevo llega en un momento delicado, algunos dirían que incluso paradójico, para el gigante de la música en streaming. Y es que la maquinaria del negocio sigue bien engrasada, pero el mercado desconfía de que pueda seguir avanzando al ritmo actual a medio y largo plazo.
